Sabias que...

Sabias que…la Pumpkin Ale no lleva calabaza?

La cerveza de calabaza, conocida como Pumpkin Ale o Pompion Ale (como se la denominaba en Ingles Antiguo) representa en Estados Unidos el 25% de las ventas de cerveza artesana en la época otoñal.

Algo de Historia

La calabaza, originaria de América Central, se extendió por toda América, de norte a sur y durante siglos fue cultivada por los pueblos originarios antes de la llegada de los europeos a esas tierras.

No pasó mucho tiempo antes de que los colonos ingleses descubrieran que el azúcar de calabazas funcionaría muy bien para la fermentación de la cerveza, complementando y hasta reemplazando totalmente la cebada que en esos años era de muy mala calidad y muy costosa.

El lúpulo no se cultivó en Nueva Inglaterra hasta casi una década después de que el Mayflower arribara a Plymouth, así que resulta fácil imaginar que las primeras cervezas de calabaza carecían de amargura.

La popularidad de estas cervezas permanecería hasta el siglo XVIII, cuando los agricultores comenzaron a cultivar cebada en cantidad y se tuvo un acceso más fácil a la malta.

Con la mayor disponibilidad de cebada, la elaboración de cerveza con calabazas ya no era una necesidad. También tuvo mucho que ver la llegada de la Revolución Industrial a las colonias y el establecimiento de un gran número de alemanes entre los que había, por supuesto, algunos cerveceros que trajeron entre su equipaje su comercio y su propia forma de hacer cerveza.

El resurgimiento actual se inició en 1986, cuando Bill Owens, titular del brewpub Buffalo Bill en Hayward, decidió revivir el estilo inspirado en una de las recetas escritas por George Washington. Para eso uso una calabaza cultivada en su propio jardín, pero el resultado no fue el esperado y al ver que su cerveza no era especialmente sabrosa.

Probó a incorporar las clásicas especias del pastel de calabaza a su receta. De esa manera nace la cerveza de calabaza moderna.

En realidad, ninguna de las cervezas de calabaza que podemos encontrar hoy en día tiene algo que ver con aquellas elaboradas por los pioneros británicos. Las actuales son cervezas saborizadas con calabazas, no cervezas de calabaza. La verdad es que, podríamos decir también que lo que se hacía inicialmente en la colonia no era en si una cerveza ya que no se usaba cereal en su receta y lo que se fermentaba era sólo el jugo de la calabaza. Después vinieron la mezcla con malta y las especias.

Especias de otoño como el clavo de olor, la nuez moscada, la pimienta, el jengibre y la canela, se han convertido en aditivos comunes de estas cervezas en una búsqueda del sabor que más recuerda al otoño en Estados Unidos, el del pastel de calabaza.

Después de 30 años, la cerveza de calabaza ha logrado tener una gama muy extensa de versiones. Lo cierto es que hoy tiene seguidores incondicionales que esperan con ansiedad la llegada del otoño, pero también acérrimos retractores que maldicen esa estación del año y prefieren atrincherarse y esperar a que pase el boom de la calabaza y llegue una nueva temporada con estilos propios.

Fuente: Revista Mash

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